La Cultura Sidrera Asturiana camino de ser Patrimonio

Noticias /  noviembre 12, 2021

Nuestra sidra y su cultura más cerca de ser declarada patrimonio

La Cultura Sidrera Asturiana es la apuesta por España para ser el próximo Patrimonio declarado. Y es que España presentará la candidatura de esta cultura en marzo del 2022 ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para su inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Mundial Inmaterial. El Consejo de Patrimonio Histórico Español ha tomado esta decisión, a propuesta de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo del Principado, en su reunión semestral, celebrada en Menorca.

Después de más de ocho años de trámites desde el inicio para la declaración de la cultura sidrera como bien de interés cultural inmaterial, por fin logra avanzar para intentar conseguir el objetivo principal, que era ser reconocida mundialmente como una de las pocas culturas asociadas a una bebida que sigue latente desde la Alta Edad Media.

Argumentos clave para justificar la inclusión de la Cultura Sidrera Asturiana:

Persona escanciando un culín de sidra en el Café de Colosín (Sotrondio, 1948). Foto antigua, en blanco y negro cedida por el Muséu del Pueblu d'Asturies.
Escanciando en el Café de Colosín (Sotrondio, 1948). Foto cedida por el Muséu del Pueblu d’Asturies.

– La sidra no solo es un producto fundamental de la economía asturiana, sino también un referente simbólico, parte consustancial de la identidad colectiva y de una cultura con personalidad propia, diferenciada de las de otras zonas europeas productoras (País Vasco, Normandía, Bretaña o Inglaterra).

– La cultura sidrera incluye un conjunto de prácticas vinculadas a procesos de producción, distribución y consumo que se vienen desarrollando, al menos, desde la Alta Edad Media.

– La sidra ha favorecido a lo largo del tiempo relaciones y vínculos entre un producto de la tierra de origen campesino, un territorio y una población. Se han desarrollado conocimientos locales y se han desplegado prácticas generadoras de espacios de producción y de consumo idiosincrásicos que persisten hoy. Su riqueza cultural se refleja en un vocabulario específico y original en lengua asturiana.

– El escanciado, manera típica y exclusiva de servir la sidra, es la práctica que aporta mayor grado de diferenciación.

– El conjunto de prácticas ligadas a la cultura sidrera supone un elemento identificador de lo asturiano y uno de sus principales emblemas. Además, estimula la formación y el refuerzo de vínculos sociales que confieren pertenencia y continuidad a la comunidad.

– La cultura de la sidra es un ejemplo de respeto entre individuos, grupos y comunidades. Tanto en sus formas tradicionales como en las más adaptadas a los nuevos tiempos, el consumo del caldo regional se lleva a cabo de manera preferentemente comunal y favorece el encuentro de personas de procedencias y sectores sociales diversos. Prácticas firmemente arraigadas como el compartir vaso a la hora evidencian la dimensión fraternal y socialmente abierta de la cultura sidrera.

– El escanciado también es un buen reflejo del respeto mutuo fomentado por la cultura sidrera. En los numerosos concursos de escanciado celebrados en la comunidad participan a menudo personas llegadas de fuera de Asturias, incluso de otros continentes. Además, entre los miembros de los jurados figuran habitualmente mujeres, al igual que en organismos como la Asociación de Escanciadores de Asturias, cuya presidencia recayó durante años en una mujer.

Díselo al mundo, yo también apoyo. Apoyamos la cultura sidrera asturiana, candidatura a patrimonio inmaterial de la humanidad– La sidra como símbolo y producto de la manzana remite a un paisaje natural cuyo respeto forma parte consustancial de la identidad asturiana. Así, la combinación de tradición y adaptabilidad de la cultura sidrera está en el eje de estrategias de desarrollo sostenible.

Esta inclusión en la lista de patrimonio inmaterial reforzaría el sentimiento de estima que la comunidad siente hacia su producto más identitario. Además, contribuiría de modo decisivo a difundir el respeto por unas prácticas y tradiciones que otorgan sostenibilidad al mundo rural autóctono. El reconocimiento también ayudaría a revitalizar las actividades agrarias ligadas a la producción de la bebida y a dinamizar el sector, además de impulsar las actividades turísticas y hosteleras.

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